lunes, 22 de junio de 2015

Odebrecht y las ganancias de la reelección

Es mucho lo que el danilismo gana con la reelección. No se trata solo de una forma tradicional de hacer política, es también cuestión de negocios.

Como se sabe, Gonzalo Castillo es tan socio de Danilo Medina como lo es Félix Bautista de Leonel Fernández. Las empresas del Ministro de Obras Públicas han hecho grandes negocios con la mediación del Estado desde que Medina ocupaba la secretaría de la Presidencia. Desde entonces ambos personajes han estado unidos por un mismo destino.

El caso de Rubén Bichara no es distinto, aunque circunscrito a los negocios del sector eléctrico, desde donde salieron montones de millones para engrosar la campaña que llevó a Danilo Medina al poder y que le costó al país un déficit de 205 mil millones de pesos. Lo de las plantas a carbón sobrevaloradas y entregadas a Odebrecht (gracias al lobismo de Lula) con una licitación cuestionada por la empresa china que ofreció un menor costo, más la inclusión del Grupo Estrella, no es una casualidad, se trata del negocio más grande que ha hecho el Estado en toda su historia y el danilismo como beneficiario está dispuesto a llevarlo hasta el punto final aunque sean exterminadas la agricultura, la pecuaria y la salud de los habitantes del productivo valle de Bani.



En lo que va de gobierno danilista el Congreso ha entregado a Odebrecht préstamos por más de 1,000 millones de dólares. Junto al Grupo Estrella, primero socio de Leonel y ahora de Danilo, este consorcio brasileño ha ejecutado, según la prensa local, un total de 12 obras por un valor superior a otros 1,000 millones de dólares. Recuérdese que la Circunvalación Norte de Santiago se hizo a la velocidad del rayo, sin cubicaciones y presupuestos previamente aprobados. A la fecha no ha habido explicación sobre cómo ha sido costeada esta vía. En esto Gonzalo Castillo aplica el mismo libro de Víctor Díaz Rúa.

Entre las obras a cargo de Odebrecht y sus socios locales del Grupo Estrella se encuentran las presas de Sabana Yegua y Monte Grande; los acueductos de la Línea Noroeste, Samaná, y Hermanas Mirabal; carreteras El Río- Jarabacoa, Casabito – Constanza, Bávaro – Uvero Alto – Miches, Autovía del Coral y Corredor Duarte, todas cuestionadas por la forma de asignación, los sobrecostos y los términos de los préstamos.

Un modelo de negocios mafiosos con el Estado

El gobierno de Danilo Medina ha profundizado y perfeccionado el patrimonialismo y la cleptocracia que caracterizaron a su antecesor. El caso de Odebrecht es emblemático, tanto por los montos envueltos, como por la cantidad de negocios mafiosos realizados con esta empresa, sin embargo, no es el único.

También está la sociedad de Danilo Medina con José Miguel González Cuadra, dueño del Grupo Cuesta, los supermercados nacional y la cadena Jumbo, entre otros importantes negocios de importación y comercializaciones de bienes. González Cuadra ha colaborado muy de cerca con Medina, contribuyendo con proyectos como el de La Barquita, para crear la positiva imagen que tiene el gobierno. A cambio, ese grupo nunca había ganado tanto como en los años de Danilo Medina al frente del gobierno.

De igual modo, podemos citar el caso del despilfarro del presupuesto del Ministerio de Educación. De acuerdo con los datos aportados por José Rijo, el 4% asignado a la educación fruto de la “revolución amarilla” ha sido ejecutado medalaganariamente, al margen de la ley y bajo una sombra de transacciones oscuras que el gobierno no puede explicar. El uso de los vehículos del Ministerio de Educación por parte del hijo del ministro para promoverse a diputado por el partido oficial, es el signo de la traición a la revolución educativa, convertida en una de las áreas de negocios y de clientelismo político del danilismo.

Pero las ganancias de la reelección no se detienen ahí. La colosal repartición de tierras de los parques nacionales y las áreas protegidas está asustando a muchos propietarios y empresarios, que ya temen de que la cuchilla peledeísta se acerque a su garganta. Reinaldo Pared y Charlie Mariotti constituyen una poderosa mutual reeleccionista cuyas garras se extienden desde los Haitises hasta Samaná, tierras de montañas y de playas bajo el manto de una institucionalidad a su servicio. Estos dos senadores reeleccionistas se han convertido en dos grandes hombres de negocios tratados como reyes por la gran prensa convencional.

No se diga del ministro que mandó al pueblo a comer pica pica para justificar una reforma fiscal a favor de los ricos. El negocio de los combustibles tiene tan alta rentabilidad que la candidatura a senador del ministro de Industria y Comercio se fabrica a papeletazos limpios.

Ramón Peralta se presenta como el más noble funcionario y ardiente releccionista, su historia es conocida por el ajo de Constanza y su vinculación comercial a la Junta Agropecuaria Dominicana (JAD), entidad que tampoco por casualidad controla las importaciones de alimentos, arrebatadas por el danilismo al grupo de Leonel Fernández. Este vector de negocios políticos conecta con sectores supuestamente opositores.

El gasto de más de 7,000 millones de pesos de publicad en dos años sirve para tener una idea de cómo ha sido inflada la burbuja danilista. La gran prensa nacional logra su rentabilidad gracias no solo al negocio de la publicidad, sino también sobre la base de una ámplia red cuyo diseño y desarrollo se reparte entre asesores brasileros, lobistas, comunicólogos, periodistas, abogados y profesionales de distintas áreas del saber cuyos servicios más que al Estado han sido a la causa reeleccionista de Danilo Medina y su grupo de acumulación originaria de capital.

Los escándalos se destapan

En medio de esta repartidera sin control y que ha necesitado voltear la institucionalidad, ha estallado el escándalo más grande de la historia política brasileña. Marcelo Odebrecht y Otávio Azevedo han sido apresados en Brasil acusados de amañar licitaciones para adjudicarse obras contratadas por la estatal Petrobras entre 2004 y 2014, periodo coincidente con los gobiernos del PLD. Ya la prensa brasileña discute las implicaciones de los negocios de Odebrecht en nuestro país con el ex Presidente Lula y la corrupción rampante en su gobierno.

Así, los beneficios de la reelección para el gobierno de Medina pueden verse afectadas por el caso Petrobras, por su vinculación a los financiamientos de la banca pública brasileña, en manos de Dilma y Lula, a las obras desarrolladas por Odebrecht en República Dominicana. Pese a sus ganancias, los reeleccionistas deberían poner sus barbas en remojo.

Tomado de nuestrotiempo.com.do

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