miércoles, 25 de septiembre de 2013

LA REBELIÓN

Cuando la encerrona llega al nivel de asfixia sólo hay un camino: la rebelión

Por BONAPARTE GAUTREAUX PIÑEYRO

La repetición es el método de comunicación oral más efectivo. El uso de la repetición oral, la difusión de rumores, la frase dejada caer, la insinuación dirigida a lograr un fin malsano, son parte del diario vivir que nos obligan a perder tiempo en la multiplicación del subdesarrollo.

Desde siempre me he negado a aceptar aquella frase que dice: esto no es un país, esto es un paisaje”. El contenido profundo, malsano y “desnacionalizante” que intenta minimizar las virtudes, los valores, el valor, la historia, el espíritu patriótico y el inmenso amor a la libertad de nuestro pueblo, es un modo que intenta que esa gota envenenada entre en el cuerpo social y en el pensamiento nacional como si se tratara de una verdad axiomática… y no es así.

En el mundo desarrollado desarrollaron métodos sofisticados mediante los cuales se ocultan mensajes, informaciones, verdades y se tergiversan las situaciones hasta llevar la vedad a una encerrona de la cual nadie sabe qué saldrá. Algo así ocurre con Miguel Vargas a quien se acepta en la prensa y en el gobierno como presidente del PRD.

Hasta los académicos que compilan el diccionario atentan contra el legítimo derecho a la rebelión cuando lo definen como: “delito contra el orden público, penado por la ley ordinaria y por la militar, consistente en el levantamiento público y en cierta hostilidad contra los poderes del Estado con el fin de derrocarlos”. Felizmente, cuando se define el acto de rebelarse dice que es “oponer resistencia”.

El diccionario de “Uso del español” de María Moliner, dice rebelarse: “oponer resistencia a algo o alguien. No someterse a ciertas costumbres o imposiciones de la sociedad o el ambiente en que uno vive”.

Esa acepción de la palabra ‘rebelarse” hay que escudriñarla al final de una larga parrafada que condena la rebelión con toda suerte de epítetos negativos.

La rebelión, rebelarse, ha sido una reacción que ejercen los pueblos y las personas cuando la agresión de los gobiernos o de otras personas les impiden ejercer sus derechos de manera libre y civilizada.

El imperativo de la hora es el reclamo, la exigencia, la rebelión contra las imposiciones que permiten que la Junta Central Electoral acepte a Miguel Vargas como Presidente del PRD, a pesar de que la institución dijo que el tipo terminaba su mandato el 19 de julio pasado.

¡Ay de aquellos que no sepan escuchar el ruido del agua cuando el río baja crecido! ¡Ay de quienes piensan, viven y creen que las personas y los pueblos soportan el narigón, el foete, la picana y estar uncidos al yugo, como si se tratara de bueyes que llevan caña pa’l ingenio.

Cuando la encerrona llega al nivel de asfixia sólo hay un camino: la rebelión.

Tomado de hoy.com.do

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